Cultura

575 Wandsworth Road

575 Wandsworth Road, London SW8 3JD Teléfono: 020 7720 9459 Llame al 0844 249 1895 o reserve online www.nationaltrust.org.uk/575-wandsworth-road/

La casa situada en 575 Wandsworth Road antiguamente fue el discreto hogar del poeta, novelista, filósofo de las matemáticas y funcionario público Khadambi Asalache, expatriado keniano. Como edificio encantador de dos alturas de estilo Regencia s. XIX del suroeste del Londres que era, tenía problemas endémicos de humedad, que se propagaron por el interior de uno de sus muros debido a la lavandería de al lado. Asalache no se dio cuenta de las consecuencias del problema hasta que por suerte ya se había resguardado en su nueva morada pero, cuando lo hizo, puso en ello tal empeño que dio como resultado el fascinante museo actual. Primero forró la pared afectada con madera de pino reciclada para intentar controlar y ocultar las humedades, después cubrió esta madera de grecas que a su vez había tallado a mano con unos diseños en forma de punta de flecha muy sutiles y bonitos a un tiempo. No obstante, una vez hubo acabado de reparar la pared estropeada, vio que no podía parar. Asalache se limitó a seguir tallando durante el resto de su vida, sirviéndose de un taladro, una sierra para escayola y tablones que sacaba de los contenedores, y sus trabajos se volvieron cada vez más refinados y creativos. También pintó símbolos y estampados decorativos directamente sobre el resto de las paredes, puertas y suelos de la casa, convirtiéndola en una de las más singulares e interesantes de Londres.

Asalache murió en 2006 y la Fundación Nacional para Lugares de Interés Histórico o Belleza Natural asumió el reto de abrir su obra de arte al público, tras dos años de trabajos de refuerzo de los techos de escayola, arrancar (con cierta pena) una mimosa de raíz, catalogar los 2000 objetos de interés artístico descubiertos en el interior y, por supuesto, intentar eliminar la humedad endémica. Una vez finalizado el proceso de restauración, todas y cada una de las piezas de greca tallada a mano fue repuesta en el sitio exacto que había ocupado de cada pared, suelo, armario, lámpara, puerta y estante, así que es bueno que la casa sea más bien pequeña. Solo se admiten seis personas por visita, de forma que es mejor reservar con antelación para asegurarse de que todo el mundo disfrute de las figuras humanas, animales, flores y árboles que adornan cada rincón imaginable.

La casa situada en 575 Wandsworth Road antiguamente fue el discreto hogar del poeta, novelista, filósofo de las matemáticas y funcionario público Khadambi Asalache, expatriado keniano. Como edificio encantador de dos alturas de estilo Regencia s. XIX del suroeste del Londres que era, tenía problemas endémicos de humedad, que se propagaron por el interior de uno de sus muros debido a la lavandería de al lado. Asalache no se dio cuenta de las consecuencias del problema hasta que por suerte ya se había resguardado en su nueva morada pero, cuando lo hizo, puso en ello tal empeño que dio como resultado el fascinante museo actual. Primero forró la pared afectada con madera de pino reciclada para intentar controlar y ocultar las humedades, después cubrió esta madera de grecas que a su vez había tallado a mano con unos diseños en forma de punta de flecha muy sutiles y bonitos a un tiempo. No obstante, una vez hubo acabado de reparar la pared estropeada, vio que no podía parar. Asalache se limitó a seguir tallando durante el resto de su vida, sirviéndose de un taladro, una sierra para escayola y tablones que sacaba de los contenedores, y sus trabajos se volvieron cada vez más refinados y creativos. También pintó símbolos y estampados decorativos directamente sobre el resto de las paredes, puertas y suelos de la casa, convirtiéndola en una de las más singulares e interesantes de Londres.

Asalache murió en 2006 y la Fundación Nacional para Lugares de Interés Histórico o Belleza Natural asumió el reto de abrir su obra de arte al público, tras dos años de trabajos de refuerzo de los techos de escayola, arrancar (con cierta pena) una mimosa de raíz, catalogar los 2000 objetos de interés artístico descubiertos en el interior y, por supuesto, intentar eliminar la humedad endémica. Una vez finalizado el proceso de restauración, todas y cada una de las piezas de greca tallada a mano fue repuesta en el sitio exacto que había ocupado de cada pared, suelo, armario, lámpara, puerta y estante, así que es bueno que la casa sea más bien pequeña. Solo se admiten seis personas por visita, de forma que es mejor reservar con antelación para asegurarse de que todo el mundo disfrute de las figuras humanas, animales, flores y árboles que adornan cada rincón imaginable.

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